Apelo a ti, mujer del alma dolorida

Dedico este poema a tantas mujeres doloridas pero dignas, destrozadas pero con la cabeza en alto, zarandeadas pero borrando el miedo, injustamente tratadas, incluso por la sociedad, pero EN PIE.



Apelo a ti, mujer,
con el alma dolorida,
y quizá también el cuerpo.
Escúchame, por favor.
Cierra los ojos, imagina,

estás en un jardín,
inmenso,
ilimitado,
flores multicolor y mariposas azules,
rojas, amarillas, verdes, arco iris.


Cierra los ojos, escucha,
el sonido de las olas del mar,
acariciando tus pies,
calmando tu alma,
arrastrando el dolor hacia el olvido.

Cierra los ojos, siente,
la dignidad de tu alma,
jamás robada,
nadie puede,
ni siquiera él,
mucho menos él,
porque no es digno de ti,
de tu alma digna,
de tu ser valioso,
de tu unicidad e irrepetibilidad,
porque eres única,
porque dentro de ti está tu luz,
la luz de la esperanza,
de la alegría, del amor de tus hijos,
de quienes te quieren bien,
de quienes te valoran;
la luz capaz de borrar el odio,
de diluir la tristeza, el miedo,
de hacer desaparecer para siempre,
los golpes, las mentiras, el desamor.

Cierra los ojos, respira hondo,
estás ahí, dentro de ti, brillando,
deseando abandonar esa cárcel del maltrato,
esa existencia borrada pero no perdida,
anhelando vivir tu vida, tu ser,
lejos del odio, del dolor,
lejos de los gritos inmaduros,
de los insultos infames,
lejos de quien no te merece.

Estás ahí, dentro de ti, sal,
abre tus alas de mariposa,
el mundo te está esperando,
otra vida te está anhelando;
no más lágrimas tristes,
no más palabras falsas,
ni promesas incumplidas.

Porque tienes derecho,
porque tú puedes,
porque tú eres,
porque nadie puede,
pensar por ti,
sentir por ti,
decidir por ti,
ni dominarte,
ni utilizarte,
ni abusarte,
si tú dices no,
si coges con la mano tu luz,
y la dejas volar,
como una mariposa,
al encuentro de una vida sin dolor,
a la esperanza de días de sol,
en los que el mar besa tus pies,
en los que respiras el color de las flores,
y te acarician pétalos multicolor.

Cierra los ojos,
y ahora ábrelos bien,
estás ahí, eres tú, sal de ti,
abandona la cárcel del odio,
y tu alma dolorida sanará,
ya lo verás, con el tiempo,
con las caricias del mar,
con el vuelo de las mariposas,
con el beso de tus hijos,
de tus seres queridos,
que te quieren de verdad.

No tengas miedo,
porque nadie puede
apagar tu luz,
es imposible,
está muy dentro,
nadie puede llegar,
sólo tú, mujer.

Abre la ventana y déjala salir,
que el viento la eleve,
que el cielo se llene de estrellas,
que la tierra florezca
con tu luz, con tu ser,
y la paz llegará, a tu alma.

PD. No dudes en pedir ayuda.