Derecho a trabajar

Parece increíble que a estas alturas del siglo XXI y en la antes tan manida "Unión Europea" tengamos que insistir en en el derecho al trabajo. Pero por aquí es tan desalentador el panorama que no queda otra. Este blog pretende ser, desde el principio y hasta el final, social y solidario, y es evidente que, en estos tiempos grises no es posible mirar para otro lado. Ni se debe.

Vaya, por tanto, toda mi solidaridad con los miles de parados y de paradas que ahora mismo lo están pasando canutas por no tener trabajo y, peor aún, por haber agotado ya todos los subsidios, perdiendo la casa incluso, teniendo que irse a vivir con los padres o con los suegros o con hermanos... 

Y porque, para colmo, las noticias que vemos y oímos todos los días, una y otra vez, aún oscurecen más el horizonte -si es que hay alguno-. El desempleo sigue aumentando como si nada, continúan los EREs, los recortes - o "ajustes" en palabras de los Gobiernos- y una bestial subida del IVA empeoran una situación que ya estaba en la cuerda floja...

A veces me cuesta creer que todo esto sea real. Como si, de pronto, hubiéramos dado marcha atrás tres o cuatro décadas. De hecho, yo no recuerdo algo semejante. Ni siquiera cuando el paro llegó a mi familia, siendo yo una cría. Mi padre, que era electricista, tuvo un accidente laboral y estuvo sin poder trabajar como año y medio. Y entonces el subsidio de desempleo ni existía. Mi madre llegó a dejar de comer para que a mi y a mi hermano pequeño -luego vendrían otros dos- no nos faltara en el plato. Tuvieron que pedir dinero prestado, con gran vergüenza, a algunos parientes...

Así que puedo ponerme fácilmente, o al menos lo intento, en la piel de tanta gente que hoy no ve luz por ninguna parte. Los jóvenes, porque ni siquiera pueden empezar una vida independiente -por cierto, mi propio hijo se acaba de marchar a vivir a Londres para buscarse la vida, como tantos otros-. 

Los más maduros, porque se preguntan cómo van a volver a encontrar un empleo, ahora o más adelante -si pasa la dichosa crisis- con el peso de la edad, en este mundo tan insolidario que equipara edad con inutilidad en vez de con experiencia y saber hacer. ¿Y la pensión futura de jubilación, qué?



Además, tanto para los parados como para los trabajadores la crisis está conllevando pérdida de derechos conseguidos tras una larga lucha -incluso con pérdida de vidas humanas-, además de bajada o al menos contención de salarios, con la consiguiente mayor dificultad para llegar a fin de mes. 

Lo mismo en el caso de los pensionistas. Y claro, también más trabajo para muchos de los que se quedan en el puesto laboral -al menos, por ahora- si no se cubren bajas ni vacantes, más presión por el miedo al paro...

No podemos olvidar, además, los recortes a las ONG que en gran medida venían solucionando agujeros que el sistema no atendía -o sea, que ni siquiera habíamos llegado tampoco al "paraíso"- y no digamos a las ONGD de cooperación y por ende a los países empobrecidos. Vergonzoso.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda. Los parados son quienes están soportando el mayor sufrimiento en este país y desde hace ya tiempo. Eso es cierto.Y la solidaridad de esta sociedad con todos ellos pasa porque políticos y gestores -españoles, europeos, mundiales..., me da igual- dejen de marear la perdiz, de culparse unos a otros y de perseguir a quienes protestan -la violencia de unos pocos no puede llevarnos a generalizar, por favor- y se pongan de una vez por todas a buscar soluciones. 

Es decir, a poner las bases para que se pueda volver a crear empleo. No puedo creer que no haya ni un sólo especialista en economía que no sepa cómo conseguir cambiar las cosas. ¿O no será que si los hay pero nadie los escucha? Pues esta sordera tiene que acabar. YA. 

Porque todas las personas tienen derecho a tener un trabajo digno. Mejor dicho, todas las personas tienen derecho a una vida digna.

Señores políticos y gestores de la cosa pública. No nos cuenten otra vez la película de la prima de riesgo, del déficit y de los "bancos malos" (???). 

Empiecen a buscar soluciones, alternativas, salidas al túnel. 

YA, por favor.