Réquiem por la Cooperación foral

Me van a perdonar. Igual me repito en algunas problemáticas, pero no puedo evitarlo. Porque, como resulta que además de Periodismo he estudiado Educación para el Desarrollo (EpD), me puse mala cuando descubrí que en el anteproyecto de Presupuestos de Navarra para 2013 se reduce la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)... ¡hasta nada menos que 5 millones de euros...! ¡Volvemos a niveles del año 1995! Este año el presupuesto real ha sido de poco más de 14 millones de euros, así que vean lo que supone el recorte: un 64% menos -más del 70% si añadimos otros "ajustes" de años anteriores-. 

  Es decir, hablamos de un hachazo mortal a uno de los mayores orgullos de nuestra comunidad, la solidaridad con los pueblos empobrecidos del Sur. Y ojo, que detrás de las cifras siempre hay seres humanos. Millones de personas de los países del Sur se van a quedar en breve sin ayuda ni apoyo navarro para combatir la desnutrición, para acceder a la salud y la educación, para luchar contra la malaria, el sida y un sinfín de enfermedades, para tener unos medios con los que procurarse una vida más digna... 


  La verdad, no me lo esperaba, a pesar de los malos augurios que ya me transmitían algunas personas y ONGD. Y a pesar de la burrada ya cometida por el Gobierno central con la AOD española, con un recorte del 60-70%. 

  Sí temía que bajara algo el presupuesto como viene ocurriendo desde el año 2010 por la crisis económica y los recortes, pero no esta barbaridad. Y no me lo esperaba porque desde 1992 y durante más de veinte años Navarra ha sido un modelo y una referencia de solidaridad, entre otras cosas porque el Gobierno foral -que, no lo olvidemos, nos representa a todos, al margen del partido al que hayamos votado y que finalmente gobierne en cada momento-,  ha destinado más de 252 millones de euros, de nuestros impuestos, a la AOD.

  Un modelo surgido, además, de una trayectoria anterior, la de los misioneros que han ido por el mundo a echar una mano y que siguen dedicando sus vidas a los más pobres -1.000 navarros en la actualidad-. Seguidos, después por cooperantes y voluntarios a través de numerosas organizaciones.

  A esos 252 millones hay que añadir todo lo que los navarros -particulares y empresas- hemos aportado por nuestra cuenta a través de cuotas, donaciones, compra de productos de comercio justo, etc., de forma directa a través de las organizaciones solidarias y de cooperación al desarrollo.

 Lo siento. Pero los argumentos -excusas, más bien- que se han dado para semejante hachazo no me convencen. 

 Dice el Gobierno que, con la crisis y el déficit, hay que ajustar los presupuestos y "priorizar" lo más necesario y urgente. Y se da a entender, con ello, además, que lo más necesario ahora es ayudar a los pobres "de aquí".

  Ya me perdonarán, pero no lo veo. Y no lo veo por varias razones:

- Comparar a los pobres de aquí y de allá es una salvajada. Como bien dicen las ONGD de la Coordinadora Navarra: la crisis aquí se traduce en paro; allá, en muertos ¿Cuántas personas han muerto de hambre en Navarra desde que comenzó la crisis...? Que yo sepa, ninguna. Porque aquí sigue habiendo ayuda, tanto institucional como de ONGs y todo tipo de entidades solidarias, además de redes familiares y sociales de apoyo. Allá -y lo digo desde el conocimiento en vivo y en directo de países africanos, latinoamericanos...-, si las dejamos abandonadas a su suerte, millones de personas, más aún que las que ya fallecen ahora, morirán "gracias" a nuestras "prioridades" actuales.

- Si uno se mira bien el anteproyecto de Presupuestos 2013, resulta que al parecer sí hay o va a haber dinero para algunas cosas que no parecen precisamente una "prioridad necesaria y urgente". Por ejemplo, 10 millones para el Pabellón Arena. Ya sé que hay que terminarlo. Ya sé que hacía falta, en su momento. Pero, ¿ahora? ¿Acaso está la situación como para gastarnos un dineral a todo correr en ponerlo bonito y en marcha para luego no vender ni medio aforo precisamente por la crisis? Si lo que se quiere es ofrecer espectáculos deportivos y de ocio, ya hay un montón de entidades culturales a las que, por cierto, también se les han retirado o recortado las subvenciones.



- Resulta, además, que el Gobierno también ha metido la tijera en partidas destinadas a los pobres "de aquí", como denunció recientemente la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza. ¿En qué quedamos entonces...? Además, tampoco es que se hayan aumentado los recursos para este capítulo, por ejemplo, para la renta básica -ahora llamada renta de inclusión-. 

- Lo peor es que el Ejecutivo no está escuchando la voz real de la ciudadanía. Una ciudadanía navarra que está dando un ejemplo de solidaridad increíble precisamente ahora, con la crisis, a pesar de la crisis. Los navarros están respondiendo de forma ejemplar a muchos llamamientos realizados en estos tiempos tan tristes: el de Cruz Roja con motivo del Día de la Banderita, los del Banco de Alimentos, el de Acción contra el Hambre con motivo de la crisis del Sahel, el del día del Domund... Me apuesto lo que quieran a que muchas personas están donando y ayudando aun estando en el paro, aun cobrando pensiones ridículas, aun quitándose de aquí para poder dar allá.

- Entiendo que haya que realizar "ajustes". Pero "cargarse" la cooperación navarra de esta manera da hasta miedo. A mi, al menos, me da mucho miedo. Miedo a la muerte y al sufrimiento de millones de personas como consecuencia directa. Miedo a que no sea algo puntual y se vuelva a repetir el año que viene y el otro y el otro. Miedo a que dejemos a nuestros hijos y nietos un mundo más injusto e insolidario, como si no lo fuera poco ya... 



- Resulta, además, que de esos 5 millones más de 3 millones ya están comprometidos en proyectos aprobados anteriormente. O sea, que para lo demás va a quedar... casi nada. De hecho, ya ni está la partida específica para los refugiados saharauis, algo que me destroza el alma -testigo, por dos veces ya, del drama de este pueblo desterrado al desierto más inhóspito-. Y tampoco habrá demasiado, igual nada, para la Educación al Desarrollo (EpD), dejando la denominada Estrategia Navarra de EpD en papel mojado.

- En tiempos de crisis, hay más necesidades, luego debería haber más ayudas y apoyos para hacer frente a estos malos momentos. ¡No al revés! Para los de aquí y para los de allá. Eso sí sería priorizar lo verdaderamente urgente. Al final, quizá ésta sea la cuestión. ¿Qué entendemos por verdaderamente urgente y por verdaderamente necesario...? ¿Cuál es la verdadera prioridad?

- Por último, hay otro argumento del que nos olvidamos con mucha facilidad: no es que estemos dando al Sur, es que estamos devolviendo una pequeña parte de lo que antes nos llevamos de él, incluso sin permiso. Todos ustedes saben aquello de la colonización y cómo el desarrollo de muchos países, incluido el nuestro, se construyó sobre el saqueo de recursos en países del Sur e incluso sobre la sangre de millones de personas. Y, desde luego, en buena medida ha causado su actual falta de desarrollo.

  Ahora algunos dirán: ¡Es que yo no tengo la culpa de lo que hicieron mis antepasados...! Podría ser, si no fuera porque resulta que la colonización continúa, sobre todo la económica. Y la permitimos y la compramos y la vivimos. Basten un par de ejemplos. 


  

  En primer lugar, el coltán, mineral clave para, entre otras cosas, la elaboración de teléfonos móviles, se está sacando -robando, diría yo- fundamentalmente del Congo, con la complicidad de unos gobiernos y la mirada hacia otro lado de los demás, a pesar de que es una de las principales causas de la muerte y la pobreza extrema de millones de personas en una sangrienta y larga guerra. Lo sabemos, pero seguimos comprando móviles, a cada cual más nuevo y potente. Y lo hacemos nosotros, no nuestros tatarabuelos. Hoy. 

  Lo mismo sucede con algunas marcas de ropa. Sabemos que tienen talleres en países del Sur donde explotan descaradamente a los trabajadores. Así nos llegan aquí las prendas a buen precio. Pero seguimos comprando...

 ¿Les parecen pocas estas razones para justificar la necesidad de la COOPERACIÓN? ¿Y para pedir a nuestros Gobiernos que, por favor, den marcha atrás en estos hachazos brutales a la ayuda oficial del desarrollo? 

  Porque yo, al menos, no quiero ser cómplice, a través de mis impuestos, de la miseria e incluso de la muerte de cientos, miles, quizá millones de personas en el Sur. Y tampoco del sufrimiento de muchas otras aquí destrozadas por la crisis y el paro -y sus causantes-.  Ni hablar. Me niego.

P.D. Entiéndase que cuando personalmente hablo de SOLIDARIDAD tengo por tal a una responsabilidad ética y humanista, individual y colectiva, de justicia social, al margen de religiones e ideologías, que tenemos todos hacia el otro o los otros, especialmente cuando éstos sufren a causa de la injusticia y de la desigualdad. Porque no somos nada sin los demás, en ellos nos miramos y descubrimos nuestra verdadera naturaleza. Si los dañamos o no acudimos a su llamada de auxilio, nos retratamos de una manera concreta. Una justicia social, por cierto, basada en los derechos humanos universales, y algunos más no recogidos en la conocida Declaración y que deberían sumarse. Por ejemplo, el "derecho al desarrollo" de toda persona, con independencia de donde nazca o donde viva.




8 comentarios:

Anónimo dijo...

Y tu ya escuchas a la ciudadanía o solo a una parte. Ya está bien de que aquí lo pasemos mal y otra gente se dedique a hacer su caridad y su turismo con nuestro dinero.

Nacho dijo...

Gracias María Jesús por tus comentarios. Hecen falta voces que digan alto y claro que lo que ocurre con la cooperación pública no es responder a demandas de la ciudadanía, pues ésta mantiene sus aportaciones solidarias a las ONG. Es al revés, la irresponsabilidad de algunas personas en cargos públicos y algunos partidos anima a los ciudadanos a discurrir por la senda de la insolidaridad. Simplemente no creen en la cooperación como política pública y la crisis es su coartada.

Maria Zulaika. Fundación Vicente Ferrer dijo...

Es totalemente de acuerdo con tu artículo Maria Jesus. Acabar con el hambre es hacer lo que propuso uno de los "intocables" que redactaron la constitución india, "educar, agitar, organizar". Eso sólo lo conseguiremos entre todos, “aquí “ y “allá”.

Anónimo dijo...

Es totalemente de acuerdo con tu artículo Maria Jesus.

solidario dijo...

Yo también estoy de acuerdo con María Jesús.

Javier Sagaseta dijo...

Lo siento mucho por los otros países. Pero viendo la situación actual en nuestro país, debemos ayudar con ese dinero a nuestros propios ciudadanos q es algo q no concierne directamente. Por ello es totalmente comprensible la bajada de ayudas, y si el país continua así habría q pensar en eliminar esas ayudas al exterior.

Javier dijo...

Estoy de acuerdo con el artículo. Convivo de cerca con personas que lo están pasando muy mal en esta crisis y también he vivido en el Sur y desde el mayor respeto la pobreza de aquí es mucho mejor que la desesperanza en sociedade en las que los gobienos son los principales corruptos. Buena parte de las ONGDs se dedican a fortalecer la capacidad de las comunidades para luhar contra la corrupción y conseguir que esas sociedades avancen a una mayor eficiencia. Cortar las ayudas que suponen un porcentaje mínimo de los presupuestos, hará que esa pobreza vuelva como bumerang en forma de narcotráfico, inmigracion ilegal, depredación ambiental y crisis humanitarias como ya vivimos en los noventa la crisis de sudamérica en los ohenta consecuencia de los programs de ajuste estructural. Invetir en cooperación es cuestion de justicia pero también de conveniencia para nuestro país. Es más justo perseguir penalmente a los quiebracajas y poner a tantos funcionarios con poca carga de trabajo a reducir un fraude fiscal que multiplica los 13 millones que se han recortado a las ONGDs y que suponen la práctica paralización de un sector.

Iñaki dijo...

Maria Jesús, eres de las pocas voces que se levantan en pro de la ayuda para el desarrollo más allá de las ONGD. Por motivo de mi trabajo, me toca vivir de cerca las situaciones de miseria y pobreza que se viven en países africanos, latinoamericanos y centroamericanos. La gente malvive, sin posibilidades de futuro y malmuere sin un Estado protector. Los recortes en AOD van a dejar en el camino muchos procesos de desarrollo inacabados en los que se han invertido mucho dinero, energías y esperanza y muchas vidas trucadas antes de tiempo.