Soñando con la Primavera

Trabajo, trabajo y trabajo... me han impedido últimamente dedicar tiempo a este blog, que tengo bastante abandonado. Lo siento. Intentaré que no vuelva a pasar. También debo reconocer que las noticias que han ido saliendo en las últimas semanas no inspiraban precisamente a escribir en positivo. 

Y yo, que quieren que les diga, me niego a deprimir más al personal, que bastante tenemos con la que está cayendo. Más paro, más pobreza, más suciedad, poca gente honorable...

A pesar de todo, tengo que defender la necesidad de la ILUSIÓN, de la ESPERANZA, de los SUEÑOS. Porque sin ellos no somos nada. Los necesitamos para vivir, para seguir adelante, y no debemos permitir que nadie nos los robe. Nadie ni nada. Pase lo que pase. 

Algunos me tacharán de idealista o de poco menos que tonta o inocente. Me da igual. Es más, no voy a darles el gusto a todos los jetas, los mangantes, los causantes de todo este desastre... de deprimirme y de perder la esperanza. Eso les vendría bien a muchos para seguir haciendo lo que hacen. 

Y no me da la gana.

Por eso, yo ahora mismo, y con todas mis fuerzas, SUEÑO CON LA PRIMAVERA. Y en un doble sentido.


Sueño con que se queden atrás la lluvia y el frío, que el sol se abra hueco entre el cielo gris de una vez, que  renazcan las flores y nos llenen con su alegría.

Sueño, asimismo, con que se quede atrás, cuanto antes, el "invierno "de la crisis, del paro, de la tristeza..., y que llegue por fin la "primavera", la del trabajo, la no pobreza, la mejora de las condiciones de vida para todos, la del optimismo.


Y sueño con una completa regeneración democrática, que deje fuera a los políticos, empresarios, etc. corruptos y aprovechados, y ponga en su lugar a personas honorables capaces de soñar y de cumplir sueños, pues sin ellos... no somos.

Ven, Primavera, a nosotros, cuanto antes.



"Defender la alegría como un principio...
defender la alegría como una bandera...
defender la alegría como un destino...
defender la alegría como una certeza...
defender la alegría como un derecho"
(Mario Benedetti)