Sáhara, yo no te olvido



Les robaron su patria,
ocuparon su madre tierra,
les condenaron al desierto,
les echaron al destierro,
más de tres décadas ya,
sobreviviendo en la arena,
casi les roban el alma.

Y ahora, por si fuera poco,
quieren dejarlos solos,
sin compañía ni apoyo,
sin el aliento solidario cerca,
arrojarlos al olvido completo.

Excusas, siempre excusas,
duele el corazón avergonzado,
cómo puede ser posible,
tal horror, tal error, tal injusticia.
No podemos permitir más,
este genocidio lento y silencioso.

Sueño que estoy allí de nuevo,
huele a té espumoso en la jaima,
hablamos del regreso soñado,
porque ellos también sueñan,
que vuelan, corren, por fin,
sólo quieren volver a casa.

¿Por qué no pueden regresar,
por qué no recuperar lo que es suyo,
por qué seguimos mirando a otro lado,
por qué el mundo dejamos que ocurra,
por qué les condenamos al desierto,
al olvido, a la nada, al no existir...?

Sáhara, yo no te olvido.
Digan lo que digan,
hagan lo que hagan,
te llevo en el alma,
nada borrará tu huella,
nadie callará tu grito,
como nada ni nadie,
logrará acallar la voz
de tu llamada cansada,
pero viva, siempre viva.

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