Renovando la SOLIDARIDAD

Ya estamos inmersos en un nuevo "curso". Escolar, político, económico, social... Atrás quedan ya el verano -no del todo aún, qué calor- y las vacaciones.

Toca volver al "tajo" y también toca renovar la solidaridad de todos con los más vulnerables. 


Aunque suene a tabarra, otra vez, qué pesada. 

Aunque hayan quienes se cansen de escuchar estos mensajes y prefieran mirar hacia otro lado.

Aunque estemos agobiados entre nuestras preocupaciones cotidianas y nuestro bolsillo mellado por la crisis, esta larga y horrible crisis.

Aunque a todos, yo la primera, nos cueste ser positivos, tener esperanza, sonreír y echar una mano a otros que lo están pasando aún peor...

Aunque nublados pensamientos intenten cegarnos para no ver la realidad de otros y sentimientos egoístas se empeñen en cerrarnos la boca y en empujarnos a meternos las manos en los bolsillos...

Da igual. No hay excusa. Nunca la hay para la solidaridad. Insisto. La solidaridad, bien entendida eso sí, es una de las mejores cualidades, capacidades y potencialidades del ser humano. Sin ella, no somos. 



SOMOS, como dice esa gran campaña ya conocida, cuando somos solidarios con otros, con el otro.

Con crisis o sin ella, toca renovar la solidaridad, una vez más, un curso más. 


Respiremos hondo, miremos al cielo y soñemos, sigamos soñando, con un mundo mejor. 

Porque OTRO MUNDO ES POSIBLE -y al final, de hecho, un mundo mejor para todos- si queremos.

Adelante.

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