Alimentos SOLIDARIOS

Esta vez no tengo otra opción. Y tampoco quiero.  Tengo que animarles a todos a colaborar con toda la SOLIDARIDAD posible en la 'II GRAN RECOGIDA NAVARRA' que promueve el Banco de Alimentos de Navarra (BAN) y la Fundación Diario de Navarra. Más de 38.000 personas, muchas de ellas afectadas por la grave crisis que vivimos, dependen en buena medida de la solidaridad ciudadana de quienes estamos un poco mejor. Desde luego que no les solucionamos la vida, pero al menos contribuimos a mejorar su dieta, que puede ser escasa. No digamos ya si hablamos de familias con niños a cargo... 

  Es indignante, la verdad, que en pleno siglo XXI tengamos que toparnos todavía con estas injusticias. A las autoridades hay que insistirles en que busquen soluciones de una vez para crear empleo. Sólo el trabajo nos puede sacar de este agujero, está claro.

  Mientras tanto, sin embargo, los ciudadanos no podemos mirar para otro lado y tenemos que echar una mano en todo lo que podamos. Y una oportunidad para demostrar nuestra solidaridad con los más desfavorecidos en este momento es aportando alimentos en los 133 puntos de recogida -entre súper, hiper y algunas colectas- que estarán disponibles en 30 localidades navarras este viernes 31 de mayo y el sábado 1 de junio, a lo largo de todo el día en los horarios comerciales de cada superficie participante.




 Gracias desde aquí a TODAS LAS EMPRESAS, tanto distribuidoras como colaboradoras, que se han prestado a echar una mano y que han aportado materiales y logística para que este gran evento solidario sea posible. Y gracias a los alrededor de los 1.600 VOLUNTARIOS que se han apuntado para atender a los ciudadanos y recoger los alimentos. 

  Sin todos ellos, nada sería posible. 

  Y SIN USTEDES, tampoco.



Más información:
www.diariodenavarra.es
www.bancoalimentosnavarra.org
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Ilusión, ese motor de vida

Siguen las malas noticias, los crudos augurios, las dificultades en tantos hogares, el desempleo galopante, los injustos desahucios, el incremento de la pobreza -incluso entre los menores-, la falta de fe en un futuro mejor a corto o medio plazo... Y continúan los malos rollos con políticos metidos en asuntos turbios, cuando no ilegales o alegales, así como la carencia prácticamente total de ideas que no saquen del agujero de esta crisis de una vez por todas.

Aun así, yo por lo menos me niego a conformarme. Me niego a bajar la cabeza y a aguantar. Me niego a mirar para otro lado. Me rebelo ante los políticos y otros personajes de países ajenos y supuestamente "amigos"... que se meten donde nadie les ha llamado para hablar mal de nuestra tierra y decir que no tenemos futuro. 

Y me rebelo antes nuestros políticos, que no tienen narices ni creatividad para plantar cara a la crisis.

Me niego a seguir el juego a los pesimistas -algunos, me temo, con intereses oscuros detrás y en beneficio de determinados sectores, incluso países...-. Y, sobre todo, me niego a dejarme contagiar por la desilusión individual y colectiva que lo impregna todo. 



Porque sin ilusión la vida muere. El alma muere. Y esto no podemos permitirlo. Ni con nosotros mismos, ni en los demás. La ilusión es el motor que mueve nuestra vida, aunque a veces no seamos siquiera consciente de ello, o al menos no demasiado.

La ilusión nos hace crecer, fortalecernos, levantar la cabeza, y el cuerpo y el alma, aunque nos hayamos caído una y otra vez. La ilusión agita nuestra mente y la hace creativa. La ilusión mantiene vivo el fuego de la pasión por continuar, por seguir adelante, por vivir sin miedo. La ilusión es una de las emociones que nos hacen más humanos, mejores, solidarios, innovadores, cariñosos...

No permitamos que nos la roben. No dejemos que se apague en nuestro interior, ni en el de nuestros seres cercanos. No, no y no. Aunque todo parezca gris e incluso negro. 

Porque la ilusión es el hilo que nos sigue uniendo a la esperanza. Sin esperanza no sabemos ni podemos vivir.

Levantemos, pues, el rostro hacia el cielo, el alma hacia la luz, digan lo que digan, pase lo que pase. 

Nos lo debemos a nosotros mismos. Se lo debemos a nuestros niños, que quieren un futuro ilusionante. Y a nuestros mayores, que construyeron con sangre y lágrimas todo lo que hoy tenemos y que creemos en peligro de desaparecer.


Ilusión, ese motor de vida y de esperanza. Que sea la antorcha que guíe nuestros pasos y nuestra mirada, aunque haga frío o nos quiera helar el miedo. Y que nos haga afrontar cara a cara el presente y  el futuro cercano y reclamar nuestros derechos, como el derecho a una vida digna para todos, aquí y en todas partes. 

Ayúdame, VIDA, a transmitir ilusión aquí y ahora, y que vuele por  todos los lugares y siembre esperanza en cuantos lean estas humildes, pero contundentes, palabras de ánimo.


Nadie robará nuestro último aliento, la ilusión. No lo permitamos.

¡Esta va por ti...!

Sí, una cucharada de solidaridad, y una taza de generosidad. Un pequeño esfuerzo solidario con Cruz Roja para ayudar a 200 familias con niños de Navarra gravemente afectadas por la crisis...




Va por ti, sí, porque lo necesitas,
que te echen una mano,
que te ayuden con tus pequeños,
que no te olviden ni te ignoren.

Va por ti, sí, porque no es caridad,
ni beneficencia, ni mera asistencia,
sino responsabilidad, humana, 
ética, cívica, ciudadana,
individual y colectiva.

Va por ti, porque la solidaridad,
esa solidaridad que sale del alma,
con alegría, con pasión, con cariño,
es lo mejor que tenemos dentro,
lo más grande que podemos dar.

Entonces va también por mi, por nosotros,
por todos cuantos formamos la sociedad,
porque sin ti yo no soy, no soy nada,
porque somos con, con el otro, con los otros,
si sólo me quedo en mi, no soy, no soy nadie,
somos lo que vemos en el espejo de otros...
¿Y cómo queremos vernos en el cristal...?



Esta va por ti, por mi, por todos.
Por supuesto que reclamamos,
a los Gobiernos, a las instituciones,
que resuelvan, que cumplan derechos.

Pero mientras, no huyamos,
ni miremos hacia otro lado,
porque algo hay que hacer,
porque no es humano, ni ético, 
ni solidario, quedarse quieto.

Reivindico, de nuevo,
mi derecho a soñar,
-cínicos, descansen-
por un mundo mejor,
por una solidaridad 
sincera, alegre,
que sale del alma,
la mía, la tuya, 
la nuestra, la de todos.






Soñando con la Primavera

Trabajo, trabajo y trabajo... me han impedido últimamente dedicar tiempo a este blog, que tengo bastante abandonado. Lo siento. Intentaré que no vuelva a pasar. También debo reconocer que las noticias que han ido saliendo en las últimas semanas no inspiraban precisamente a escribir en positivo. 

Y yo, que quieren que les diga, me niego a deprimir más al personal, que bastante tenemos con la que está cayendo. Más paro, más pobreza, más suciedad, poca gente honorable...

A pesar de todo, tengo que defender la necesidad de la ILUSIÓN, de la ESPERANZA, de los SUEÑOS. Porque sin ellos no somos nada. Los necesitamos para vivir, para seguir adelante, y no debemos permitir que nadie nos los robe. Nadie ni nada. Pase lo que pase. 

Algunos me tacharán de idealista o de poco menos que tonta o inocente. Me da igual. Es más, no voy a darles el gusto a todos los jetas, los mangantes, los causantes de todo este desastre... de deprimirme y de perder la esperanza. Eso les vendría bien a muchos para seguir haciendo lo que hacen. 

Y no me da la gana.

Por eso, yo ahora mismo, y con todas mis fuerzas, SUEÑO CON LA PRIMAVERA. Y en un doble sentido.


Sueño con que se queden atrás la lluvia y el frío, que el sol se abra hueco entre el cielo gris de una vez, que  renazcan las flores y nos llenen con su alegría.

Sueño, asimismo, con que se quede atrás, cuanto antes, el "invierno "de la crisis, del paro, de la tristeza..., y que llegue por fin la "primavera", la del trabajo, la no pobreza, la mejora de las condiciones de vida para todos, la del optimismo.


Y sueño con una completa regeneración democrática, que deje fuera a los políticos, empresarios, etc. corruptos y aprovechados, y ponga en su lugar a personas honorables capaces de soñar y de cumplir sueños, pues sin ellos... no somos.

Ven, Primavera, a nosotros, cuanto antes.



"Defender la alegría como un principio...
defender la alegría como una bandera...
defender la alegría como un destino...
defender la alegría como una certeza...
defender la alegría como un derecho"
(Mario Benedetti)